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1.19

Esos [empiristas] se contradicen a sí mismos (pues quieren decir lo que no dicen).

No pueden hacer lo que quieren, pues el éste sensible es inaccesible al lenguaje (el cual, por cierto, pertenece a la conciencia, es decir, a lo en sí universal). La descripción no acaba.

Lo que se llama lo inefable no es otra cosa que lo no verdadero, lo irracional.

Cosa real, objeto externo, cosa individual... son lo universal.

No es un problema del hablar; mostrar con el dedo tiene el mismo resultado: el aquí es un simple quedar juntos de muchos aquíes. Así (indicando) también lo tomo como en verdad es y en lugar de un saber inmediato hay percepción: Wahr-nehmung [tomar en verdad].

1.18

La certeza sensible no es sino esa historia o movimiento (o experiencia).

Por eso sorprende [el empirismo escéptico, esto es,] la afirmación de que la realidad o el ser de las cosas externas (en cuanto éstas o sensibles) tiene absoluta verdad para la conciencia. De lo que en verdad se hace experiencia es del esto como un universal.

En lo práctico tanto la sabiduría de los misterios eleusinos como la de los animales es la de la nulidad de las cosas sensibles (no se paran ante ellas como si fueran cosas en sí).

1.17

En el mostrársenos sólo vemos, pues, un movimiento: [(0) El ahora es;] (1) Muestro el ahora como sido; (2) Afirmo (como segunda verdad) que el ahora es sido [que lo que no es está superado]; (3) Pero lo sido no es; niego, pues, la negación del ahora [o en que el ahora consiste] y retorno a la afirmación primera (la de que el ahora es).

Ni el ahora ni el mostrarlo son algo simple inmediato, sino un movimiento con distintos momentos.

Al final estoy ante algo simple que en el ser-otro sigue siendo lo que es.

El mostrar expresa lo que el ahora es en verdad: un resultado, una pluralidad resumida.

El mostrar es la experiencia de que el ahora es un universal.

Tampoco el aquí es este aquí, sino delante, detrás, etc.; una complexión o pluralidad simple [una trama de relaciones o una intersección de aquíes que son a su vez intersecciones, etc.].

1.16

Vemos que el ahora que se nos muestra es un sido, no ahora: consiste en no ser ya. Ésta es su verdad.

1.15

Dejemos que se nos enseñe, que se nos muestre; convirtámonos en el mismo yo-éste. ¿Cómo está hecha esa inmediatez?

1.14

¿En una relación que permanece igual a sí misma, inmediata, que no se compara con nada, en la que el yo es puro intuir?

1.13

Se hace, pues, la experiencia de que la esencia de la certeza sensible no está ni en el objeto ni en el yo.

¿Quizá está, queda firme, como inmediatez en la certeza sensible entera [tomada como un todo]?

1.12

Lo que no desaparece es el yo como universal (un simple “ver” mediado por la negación e indiferente).

Como antes, no puedo decir lo que quiero, decir aquello a lo que quiero referirme.

(De ahí el despropósito de exigirle a la ciencia que deduzca o construya el esto).


1.11

Yo fijo lo individual (del aquí y el ahora).

Se experimenta aquí [empero] la misma dialéctica. Otro yo ve y afirma, con la misma seguridad y con el mismo [poder], otra cosa.


1.10

Parece resultar que la relación entre saber [o concepto] y objeto “se ha vuelto del revés”: el objeto es ahora lo inesencial y el saber lo esencial.

La verdad [de la certeza sensible] está en el objeto en cuanto objeto mío: el objeto es porque yo sé de él. La verdad ha sido devuelta al yo.


1.9

El puro ser queda como esencia de la certeza sensible, pero no como algo inmediato. Es, más bien, una abstracción (o lo que es lo mismo: lo universal puro).

Frente a él lo único que queda es la suposición (Meynung) de que no es así.


1.8

Lo mismo ocurre con el aquí.

El esto muéstrase como simplicidad mediada o universalidad.

1.7

Es también el ahora, el esto, que expresamos: como universal expresamos lo sensible (y no es posible expresarlo, decirlo, si no es así).

El lenguaje es veraz. Pues, por así decir, dice lo que decimos (no lo que nos representamos o querríamos decir o suponemos).

1.6

Escribirla es tratarla por lo que ella se tiene...

El ahora que se conserva es algo negativo, mediado, (en) general; indiferente al caso y simple. Un no-esto. En fin, un universal. A la sazón, lo que pasa a ser lo verdadero de la certeza sensible.

1.5

¿Qué es el esto? Concretamente, ¿qué es el ahora (o el aquí)? Por ejemplo, noche.

Para examinar esta verdad se realiza un sencillo experimento: se escribe.

Si se escribe, empero, “se echa a perder”.

1.4

[El examen consiste en] ver si el objeto es eso por lo que la certeza sensible lo tiene. O: ver si el concepto del objeto como esencial se corresponde de verdad con su modo de estar presente.

Este examen [como estableció la Introducción] no es una reflexión sobre él; hemos de considerarlo según la certeza sensible “lo tiene en ella” [insisto].

1.3

Hay que tomar esta diferencia (principal) como la encontramos. Una cosa es lo que queda puesto como lo esencial: el objeto (que es, digamos, pase lo que pase); y otra lo que queda puesto como lo inesencial o mediado: el saber del objeto porque ese objeto es.

1.2

Pero si reflexionamos sobre la diferencia principal entre “este” y “esto”, vemos que ninguno de ellos es en esta certeza inmediato: más bien tenemos certeza de uno por medio del otro. Esto advierte de que en el ser puro “juegan muchos elementos más”.

1.1

Se presenta la certeza sensible como saber inmediato de lo inmediato, que aparece como el más rico y veraz, pero resulta dar con la verdad más abstracta y pobre. Su verdad contiene solamente el ser.

La conciencia es aquí puro yo o puro éste y su objeto es puro esto. La certeza es pura relación inmediata. Aquí el individuo sabe lo individual.

Cap. 1: La Certeza sensible; o el esto y el querer decir (o referirse a) (1.1-19)


El Capítulo 1 inaugura la parte dedicada a “A. Conciencia”. Esta parte examina las figuras del saber que pretenden ser un “puro aprehender”.

[en construcción]