Esos [empiristas] se contradicen a sí mismos (pues quieren decir lo que no dicen).
No pueden hacer lo que quieren, pues el éste sensible es inaccesible al lenguaje (el cual, por cierto, pertenece a la conciencia, es decir, a lo en sí universal). La descripción no acaba.
Lo que se llama lo inefable no es otra cosa que lo no verdadero, lo irracional.
Cosa real, objeto externo, cosa individual... son lo universal.
No es un problema del hablar; mostrar con el dedo tiene el mismo resultado: el aquí es un simple quedar juntos de muchos aquíes. Así (indicando) también lo tomo como en verdad es y en lugar de un saber inmediato hay percepción: Wahr-nehmung [tomar en verdad].